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2002
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Conozca
a los Clientes de ECLOF
Visitas
de campo en la República Dominicana
Cada año, ECLOF Dominicana otorga una serie de préstamos
a pequeñas iglesias pobres en las áreas rurales
y urbanas de la República Dominicana.
Estos préstamos son una parte importante del trabajo
de ECLOF porque reafirman el mandato original de la familia
de ECLOF de ayudar a las personas y grupos que deseen ir a
misa y reunirse en comunidad, pero que no tengan una iglesia
u otro lugar adecuado para reunirse.
En el taller reciente para gerentes internacionales en la
República Dominicana, el personal de ECLOF de todas
partes del mundo visitó dos de esas iglesias.
El Buen Pastor
La Iglesia Yo Soy el Buen Pastor es una congregación
Pentecostés que fue fundada hace 27 años con
16 miembros. Hoy, cuenta con 75 miembros. La mayoría
son mujeres y la iglesia tiene una mujer pastor a tiempo completo.
La Iglesia Yo Soy el Buen Pastor se encuentra en Gualey Barrio,
uno de los muchos barrios pobres de rápido crecimiento
a orillas del Río Ozama en Santo Domingo, la capital
de la República Dominicana. La mayoría de las
casas son estructuras precarias hechas de cartón y
hojas de estaño. Las casas están muy apretadas
en un tremendo desorden y, desde una distancia, es como si
se hubiera construido una encima de otra. En vista de que
no hay caminos pavimentados en el barrio, las calles se convierten
en puro barro cuando llueve. No hay un servicio de recojo
de basura, y escasean los servicios de salud, las escuelas,
el agua potable y la electricidad.
Los barrios pobres a lo largo del Río Ozama son considerados
los barrios más pobres y marginados en el país,
con presencia de todos los problemas más extremos relacionados
con la pobreza. Incluso la gente que nunca ha ido a esa zona
sabe que es el peor lugar de la ciudad para vivir.
El trabajo social y espiritual de la Iglesia en estos barrios
es muy importante y positivo.
En total, la Iglesia Yo Soy el Buen Pastor ya ha recibido
tres préstamos de ECLOF por un monto total equivalente
a USD 3.700. El préstamo más reciente fue por
un monto equivalente a USD 2.400 y la congregación
contribuyó otros USD 2.070 de su bolsillo para concluir
la remodelación y ampliación de su pequeña
iglesia. El edificio ya se había agrandado hace doce
años cuando ya no podía acomodar a su congregación,
que había crecido a 50.
La
Pastora Dolores Peralta (centro) dice misa en la Iglesia Yo
Soy el Buen Pastor.
La
Iglesia Yo Soy el Buen Pastor que recibe apoyo de ECLOF está
ubicada en una de las áreas más pobres de la
República Dominicana.
Rosa de Sarón
El Consejo de Iglesias Rosa de Sarón fue fundado
en 1987, y desde aquel momento ha creado ocho iglesias en
Santo Domingo y una en la provincia de Barahona. Hoy en día,
la congregación tiene 230 miembros activos. Todas las
iglesias que forman parte del consejo son pequeñas
y se encuentran en barrios pobres o muy marginados.
En sus visitas de campo, los gerentes internacionales de ECLOF
participaron en una misa con los miembros del Consejo de Iglesias
Rosa de Sarón. Durante la celebración, los visitantes
escucharon cómo ECLOF Dominicana había apoyado
antes a una congregación para ampliar su iglesia con
dos préstamos por un monto total de USD 5.000. La iglesia
había repagado ambos préstamos en el plazo debido.
Hace poco, se presentó una solicitud de crédito
de USD 3.500 y el pastor a cargo elogió a ECLOF Dominicana
por su constante apoyo.
Durante la visita de campo, algunos miembros de la congregación
dijeron tener interés en solicitar un préstamo
de ECLOF para sus micro empresas.
Una
de las ocho iglesias del Consejo de Iglesias Rosa de Sarón.
Proyecto Guerra
También se visitó el Proyecto Guerra en
el trayecto de las visitas de campo. Guerra se encuentra a
unos 25 kilómetros al este de Santo Domingo. Viven
muchos haitianos en esta comunidad.
Como resultado de la tendencia declinante en la industria
azucarera de la República Dominicana, hay una alta
tasa de desempleo en Guerra. Además, la comunidad no
tiene acceso a servicios básicos como ser servicios
de salud, electricidad, agua e infraestructura educativa adecuada.
El Proyecto Guerra empezó en noviembre de 1999 con
el apoyo financiero de la organización estadounidense
Catholic Relief Services para combatir la pobreza en las familias.
Este año, ECLOF Dominicana ha incorporado el proyecto
en su cartera. De esta forma, se ha incrementado en un 42%
el valor de los préstamos otorgados por el proyecto
para financiar micro empresas locales. El noventa por ciento
de los beneficiaros son mujeres, con un préstamo promedio
de USD 225.
Durante su visita, los gerentes de ECLOF visitaron a algunos
clientes del Proyecto Guerra en sus tiendas de abarrotes,
colmados (pequeños restaurantes) y granjas avícolas
en el patio. También visitaron la oficina de la sociedad
cooperativa del proyecto.
Cooperativa Las Mercedes
La Cooperativa Las Mercedes se encuentra en el municipio
de Villa Altagracia, a unos 45 kilómetros al noroeste
de Santo Domingo. El grupo empezó a trabajar en 1991
con 180 miembros, un 57% de los cuales mujeres. La cooperativa
apoya el desarrollo de la comunidad a través de actividades
socio-económicas.
Hasta el momento, ECLOF Dominicana ha concedido 10 préstamos
a la Cooperativa Las Mercedes por un monto total de USD 120.000.
En la actualidad, la sociedad tiene un préstamo de
USD 40.000 que fue otorgado en julio de 1999 por un plazo
de siete años. USD 32.000 de este valor se utiliza
para apoyar el programa de ahorro y crédito del grupo,
mientras que los restantes USD 8.000 se han invertido en un
programa de generación de ingresos. Aproximadamente
el 70% de los miembros de la cooperativa son jóvenes,
que tienen una variedad de empresas para generar un ingreso
para sus familias.
Martín
Nivar, Presidente de la Cooperativa Las Mercedes.
Expedita
Brito es vendedora en el mercado de Villa Altagracia en la
comunidad de Castaño. Es socia de la Cooperativa Las
Mercedes. Recibió un préstamo de USD 350 de
ECLOF Dominicana por medio de la Cooperativa para utilizar
como capital de trabajo. Expedita tiene cinco hijos.
Nueva Esperanza
La Asociación de Mujeres Nueva Esperanza de Villa
Pompa de Sabana Perdida está compuesta por treinta
socias. El Centro Dominicano de Estudios Educacionales las
capacita en salud, economía del hogar y artesanías.
La asociación ha recibido cuatro préstamos de
ECLOF Dominicana por un valor total de USD 25.700, todos completamente
reembolsados. Utilizando parte de los préstamos, el
grupo compró un terreno para oficinas y un centro médico.
La
mayoría de las mujeres tienen tiendas pequeñas
de abarrotes o salones de belleza. Otras venden joyas y ropa.
Los gerentes de ECLOF quedaron impresionados por los logros
conseguidos por las socias de la Asociación de Mujeres
Nueva Esperanza.
Cámara de Comercio de Sabana Pérdida
Más de 1.500 mujeres y hombres de negocios constituyen
la Cámara de Comercio de Sabana Perdida. Se han unido
para ayudarse mutuamente a competir en el sector comercial
dominicano. El grupo ha recibido préstamos de ECLOF
para comprar productos en cantidades grandes para almacenar
en su depósito. Luego, los productos se venden a los
miembros para la venta al por menor.
¡Gracias!
Los clientes de ECLOF reciben un cheque por concepto de su
préstamo de William Quiñones, oficial de crédito
de ECLOF Dominicana.
Polietileno,
plástico y tubos
ECLOF financia el reciclaje
En 1986, cuatro familias crearon la empresa Los Tornos en
Montevideo, la capital de Uruguay, para producir, reparar
y mantener equipos industriales.
En el curso de este trabajo, Los Tornos estableció
una relación con una empresa a pequeña escala
de reciclaje de polietileno de propiedad y bajo la administración
de dos otras familias.
En 1996, las seis familias, con un total de 14 integrantes,
decidieron juntar sus maquinarias y conocimientos para funcionar
como una sola empresa. Hoy en día, a la luz de la creciente
preocupación por la polución ambiental y desechos,
la principal actividad de Los Tornos es el reciclaje de polietileno.
Más antes en este año, Los Tornos fue autorizada
para operar en un edificio grande en un parque industrial
en Montevideo, siempre que pudiera remodelar el edificio y
empezar a trabajar allí hasta el mes de noviembre.
El traslado a las instalaciones tenía mucha lógica
económica, porque hasta ese momento, la empresa trabajó
en dos edificios separados en áreas residenciales de
la ciudad, donde se paga más alquiler que en el área
industrial. También desaparecería el costo y
la incomodidad de trabajar en dos partes en vez de en una
sola parte.
El grupo decidió aprovechar el traslado para ampliar
y mejorar sus operaciones. Desde el momento de la fusión,
las familias se habían dedicado únicamente al
reciclaje de polietileno de chatarra industrial, vendiendo
el material reciclado a los fabricantes de tubos plásticos.
Por algún tiempo, el grupo había querido diversificar
sus actividades, para también reciclar envases de polietileno
de consumo, pero les faltaban equipos y espacio, además
de capital para financiar el emprendimiento.
Los Tornos recibió un crédito de ECLOF equivalente
a USD 20.000 para financiar no sólo el traslado y la
remodelación del edificio nuevo, sino también
para equipos para el área de lavado. Además,
parte del préstamo se utilizó para incrementar
el capital de trabajo de la empresa a fin de evitar el pago
de intereses altos en otros préstamos.
Valor agregado
En la actualidad, el grupo produce 20 toneladas de plástico
crudo por mes, y estima que esta cantidad se duplique al llegar
a su capacidad plena de operación.
El área de lavado empezará a operar pronto,
y en ese momento, teniendo la capacidad de limpiar plástico
de consumo para fines de reciclaje, Los Tornos podrá
producir y vender bolsas de plástico y rollos de película
de plástico al mercado mayorista. Esto hará
crecer considerablemente la rentabilidad de la empresa.
Empleo
Los Tornos actualmente emplea a 10 personas, que empezaron
a trabajar en la empresa por medio de la agencia de desempleo
de Montevideo. Una vez que esté lista el área
de lavado, la empresa contratará a dos obreros más.
El
reciclaje de polietileno reduce la polución ambiental
y da empleo para seis familias.
Aspectos destacados del programa de ECLOF Colombia
Llevar mercadería al mercado
Los miembros del grupo solidario Putumayo son dos mujeres
jóvenes, jefas de sus hogares, y un hombre joven. Los
tres han desarrollado una relación de trabajo con grupos
étnicos que viven sobre todo en el sur de Colombia
en áreas clasificadas como zonas de guerra.
Los miembros del grupo Putumayo viajan a la región
para comprar artesanías indígenas y luego las
venden en las ferias de Bogotá, Armenia, Cali y Medellín.
Individualmente, ninguno de los artesanos nativos produce
la cantidad o variedad suficiente de productos para cubrir
el costo del transporte de sus productos a las grandes ciudades
para vender.
El grupo Putumayo paga precios justos por los productos que
compra y también trabaja para establecer y mantener
contactos directos entre los grupos étnicos y organizaciones
no gubernamentales especializadas a fin de ampliar las posibilidades
de venta.
A fines de 2002, Putumayo recibió un tercer préstamo
de ECLOF de COP 10.000.000 (USD 4.243) para comprar una mayor
variedad de mercadería de los productores indígenas.
Tres en uno
Jacqueline Alfonso es la propietaria de y trabaja en una
pequeña tienda, Oscar Arias ha construido su negocio
de corte y confección, e Ismael Trujillo vende ropa
en un salón de exposición al por menor que implementó
en su casa.
Juntas, estas tres personas y sus negocios a pequeña
escala, constituyen la cooperativa solidaria El Tingo en el
noroeste de Bogotá, en un barrio que se conoce con
el nombre de Palo Blanco.
La sastrería de Oscar Arias sobre todo trabaja para
empresas más grandes. En el negocio trabajan 12 mujeres,
todas jefas de hogar. Algunas de estas mujeres son sordomudas.
Antes, habían trabajado muy bien en una escuela local
y Oscar las contrató como parte de un acuerdo suscrito
con la escuela.
Los miembros de El Tingo recién han recibido un préstamo
de ECLOF de COP 2.000.000 (USD 872) para comprar material
y existencias para sus negocios respectivos. El negocio de
Oscar Arias recibió la mitad de este monto y los otros
dos negocios una cuarta parte cada uno.
Proyectos de la Asociación Popular para el Desarrollo
Humano
La Asociación Popular para el Desarrollo Humano
es una asociación colombiana sin fines de lucro con
reconocimiento oficial que organiza y dirige programas de
investigación, capacitación, acción pública
y consultoría, principalmente a través de su
Instituto Popular de Capacitación (IPC).
La misión de la Asociación es promover los principios
de la democracia a través de programas de capacitación
formal e informal, campañas de concienciación
en derechos humanos y legales, y promoción y actividades
con organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y privadas.
Actualmente, la Asociación Popular para el Desarrollo
Humano tiene diez proyectos como parte de cuatro programas:
- Programa
de Justicia, Conflictos, Derechos Humanos y Paz;
- Programa
de Democracia y Ciudadanía;
- Programa
de Igualdad y Desarrollo;
- Programa
de Desarrollo Empresarial
Este
año, la Asociación ha recibido un préstamo
de ECLOF de COP 30.000.000 (USD 12.728) y, junto con un monto
de COP 20.000.000 (USD 8.485) de sus recursos propios, utilizó
el dinero para ampliar la oferta de cursos del IPC e incrementar
el ingreso de la Asociación con fuentes de ingreso
que no sean donaciones.
En 2001, más de 2.000 personas se beneficiaron con
los programas de la Asociación. Todos los participantes
eran personas de bajos ingresos, y un poco más de la
mitad eran mujeres.
Ciclos hacia el éxito: horticultura ecológica
La Asociación Corocoro está compuesta por
cinco miembros, tres de los cuales son mujeres jóvenes.
El grupo está ubicado en Rionegro, el área rural
del Departamento de Antioquia de Colombia.
La Asociación describe sus actividades como una granja
biodinámica integral, por la diversidad de sus actividades
agropecuarias y las prácticas ecológicas.
El trabajo en la granja de la Asociación Corocoro está
dividido en dos etapas, o ciclos.
En el primer ciclo, la Asociación cría gallinas
y faisanes para la producción de huevos y como fuente
de abono orgánico. También hay un sistema de
invernaderos para criar gusanos y cultivar tomate y frutilla;
y finalmente, hay un sistema para secar los excrementos animales
y hacer abono de los desechos vegetales.
El primer ciclo también cubre el mantenimiento de los
árboles frutales, y la cría de cabras para la
producción de leche y queso, y el envasado y mercadeo
de todos los productos de la granja.
En el segundo ciclo, la Asociación se dedica a la producción
de huevos, cebolla, espinaca, tomate y frutilla. Los miembros
también cultivan lechuga, haba, remolacha, zanahoria,
coliflor, hierbas, champiñón y árboles
frutales. También siguen con la producción de
fertilizante orgánico.
La Asociación Corocoro recibió un préstamo
de ECLOF de COP 5.000.000 (USD 2.158) para financiar la compra
de herramientas, equipos e insumos, sobre todo para el primer
ciclo.
Ismael Trujillo invites customers to examine what is on offer
in his at home showroom.
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